Después de lo gozado y lo sufrido, después de lo ganado y lo perdido, siento que existo aún, porque ya, casi a la orilla de mi vida, puedo recordar y gozar, enloquecido: en lo que he sido, en lo que es ido. Elías Nandino

"Los humanos somos animales sociales, y no sólo necesitamos vivir con los demás, sino que además o sobre todo anhelamos ser comprendidos, es decir, ser capaces de comunicar hasta el más remoto rincón de nuestra intimidad con los seres queridos. En uno de sus libros de memorias, Simone de Beauvoir decía que lo que más le apenaba de envejecer y de su cada vez más cercano horizonte de mortalidad era la desasosegante idea de que se perdieran todos los conocimientos que había acumulado en su vida. Todos los libros leídos. Las películas vistas. Los pensamientos hilvanados. Las músicas disfrutadas. Ese largo esfuerzo, esa compleja edificación intelectual y ese deleite desaparecerían sin dejar rastro al morir, como una bonita pompa de jabón al estallar. Y es que uno es eso, justamente. Somos una suma de bagatelas. Por eso Marcos Giralt Torrente en su precioso y premiado libro “Tiempo de vida”, escrito tras la muerte de su padre, se embarca en unas cuantas retahílas descriptivas de los gustos paternos: "Tenía debilidad por los fritos y por todo lo que llevara bechamel (...), le gustaban los embutidos, los macarrones, las albóndigas; le gustaba el repollo, la remolacha, el atún..." Unos párrafos tan triviales que resultan profundamente conmovedores. El leve y enredado garabato de nuestra identidad también se construye sobre el placer con que te comes unas croquetas. Para eso se escribe, se pinta, se compone una sonata. Para escapar del encierro de nuestra individualidad. Y para eso se lee, se va al cine, se escucha música. Para unirnos a los demás, para saber que no estamos solos. Aunque después todo desaparezca, como decía Beauvoir. Pero en el entretanto están los amigos y los seres queridos. Está la posibilidad de compartir de cuando en cuando una emoción profunda, y la suerte de poder sentirte acompañado, aunque sólo dure un momento, aunque sólo sea un chispazo, un espejismo..."

Reproduzco el anterior texto de Rosa Montero, periodista y escritora española, para presentar esta página que contiene lo que he realizado en la vida, disfrutado, apasionado y motivado. De lo cual posiblemente coincidamos, sea una novela, cuento, película, poema o alguna melodía. Así como de lo que he escrito de literatura infantil.

Deseo que este sitio sea de tu interés y agrado, porque su único objetivo es compartirlo contigo; es decir, sólo “Por el gusto de compartir”.

Enrique Parada García

Haciéndole al cuento... Y a la novela

En el 2004 empecé a escribir literatura infantil. Mi primer cuento fue “Espartaco y yo”, que ganó el “Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2005 de Editorial Castillo”. Posteriormente escribí cuentos y novelas, mismas que te comparto en esta página. Aprovecho este espacio para agradecerle a Víctor Manuel Gutiérrez García “Pipo” por las ilustraciones y a Rocío Alvarado que altruista y gentilmente leyó y corrigió los textos, así como elaborar los pdfs. Especialmente manifiesto mi gratitud a Hugo Olguín por haber diseñado esta página, y mantenerla actualizada, así como al señor Manuel Vega por “obligarme” a elaborar esta página.

Espartaco y yo

Cuento que ganó el “Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2005 de Editorial Castillo”. Espartaco y yo narra la historia de un niño pequeño y su primer perro.

El equívoco de Don Carlos

Creada a la limón con "Pipo", el mismo ilustrador de "Espartaco y yo". Esta historia trata sobre como una pequeña percibe La Teoría de la Evolución del Hombre, de Charles Darwin.

Rehilete

Es una historia de amor filial en la cual se describe como una mamá realiza lo imposible para que su hijo lleve una vida normal, a pesar de vivir con un padecimiento respiratorio crónico, consecuencia de haber nacido en una urbe contaminada que lo obliga a vivir prácticamente encerrado.

Un gran corazón

Es una novela que aborda la estrecha relación que mantiene una niña de tan sólo 6 años con su abuela, quien le han detectado cáncer. La historia narra como la nieta va descubriendo facetas admirables de su abue, quien por su parte adquiere de la niña el optimismo, valor y entereza para afrontar su tratamiento para combatir esta enfermedad.

El Niño que descrubió a los Olmecas

Hace muchos años un niño por casualidad descubre una gran cabeza Olmeca. En esta historia se relata como se dio su hallazgo y qué fue de la vida de ese niño.

Jueves

Esta es una historia detectivesca de la investigación que realiza un niño sobre la extraña aparición de un perro en la puerta de su departamento.

Lo que seré de grande

Un niño tiene que exponer en clase el tema qué le gustaría ser de adulto, pero como nunca se había planteado esa pregunta se dedica a poner atención a todos los oficios y profesiones que existen a su alrededor, de los cuales descubre que cada uno de ellos son muy importantes para vida de las personas.

Los líseres de Junio

Un pequeño describe una divertida tradición que se efectúa desde hace más de cien años en su tierra, Santiago Tuxtla, Veracruz, donde los niños y adultos se disfrazan y salen a las calles a realizar travesuras.

Sabor a domingo

Un pequeño describe una divertida tradición que se efectúa desde hace más de cien años en su tierra, Santiago Tuxtla, Veracruz, donde los niños y adultos se disfrazan y salen a las calles a realizar travesuras.

Tarea escolar

De tarea se dejó hacer una composición en rimada de lo que quisieran, por lo cual a Ricky se le ocurre escribir sobre su abuelito, a quien le gustaba hablar en verso, cosa que no le costó mucho esfuerzo.
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